Posteado por: vladimirmartinez | Octubre 3, 2009

Excelente entrada de MAC (Todo a Cien)

Aclaro que este texto tiene como padre a mi buen amigo Marco Aurelio Carballo, excelente escritor y recientemente incursionado como blogero:

TURBOCRÓNICAS

Marco Aurelio Carballo

Abuso impúdico

Tiene usted razón, compa Bernardo Revueltas. También yo combato el abuso de las mayúsculas. Pero el caso que nos ocupa es de criterio editorial. A veces criterio absurdo. Los problemas surgen cuando el diario carece de libro de estilo. Entonces el criterio varía de un departamento a otro, de información general a deportes. Trabajé en un periódico en el que, tres años después, tres, aún no estaba listo el libro de estilo encargado por el director y prometido por los dos jefes de redacción, dos. Se guiaban por el libro de El País, el diario español. También es necesario aplicar el criterio. Ellos escriben “parquear” muertos de risa o permiten el ir “a” por un café… Llamar “bacon” al tocino jamás lo entendí.

De las gringadas viene el abuso de las mayúsculas en el cabeceo, en los titulares, sospecho. Cierta vez un argentino le reclamaba a una mesera de restaurante de plástico que se le llamara aquí pay a una torta. ¿Torta? ¿Torta en el DF? Tortas las de pierna.
Espero que usted sea el jefe de correctores, Bernardo, y erradique el abuso de las mayúsculas. En una revista semanal ya desaparecida publicaban la palabra Periodista con mayúscula. Me pareció honroso. Pero entonces los licenciados todos y los ingenieros en una docena de especialidades (en corte de cabello) reclamarían igual trato.

He leído Primer Mundo o Tercer Mundo, el caso que nos ocupa. La Wikipedia, confiable apenas, usa Primer mundo o Tercer mundo. Escribir Primer Mundo es cosa de colonizados y Tercer Mundo de agachones que admiten semejante clasificación denigrante. ¿Qué pensarán los del cuarto mundo? Proceden mil interpretaciones, como el de los grafólogos. Usar minúsculas en el nombre demuestra complejo de inferioridad, dicen. Mayúsculas, ego grandioso. Escribir cargado hacia la izquierda, inseguridad, etcétera.

Después está el combate a las siglas y a los eufemismos. El boletín de prensa llega trufados de unas y de otros. Pemex ya no se desata, Bien. Y ¿Pymes? ¿Y la DGP? ¿Hay policía en Conaculta?, pregunté. No, es la dirección general de publicaciones. Ahora los boletines son comunicados, como si así mejoraran, y los sordos y ciegos, seres con habilidades diferentes. Los niños pordioseros, “en situación de calle”. El riesgo es convertirse en fascista del lenguaje. Cuando hallen eufemismos para coño, joder y “juelachingá”, espero haber partido del valle. Por eso bebo.


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