Aclaro, antes que todo, que el siguiente texto no es de mi autoría. Proviene de uno de mis grandes maestros en estas artes del teclazo: Marco Aurelio Carballo. Sé que no me cobrará los derechos de autor (otras intervenciones literario-periodísticas las encuentran en el Diario de un reportero neuras -http://marcoaureliocarballo.blogspot.com/).
Aquí la Turbocrónica:
El vasto ejército de la mediocridad
Hablemos del oficio. Recuerdo varios consejos. El de Flaubert a su hermana cuando él le exige el señalamiento de sus errores en lugar de elogiarlo. La sentencia de Bioy Casares, la mancuerna de Borges. Los primeros cuarenta años del escritor, dijo, eran los difíciles. A un poeta británico le pidieron consejos para un escritor joven. Si el chavo puede vivir sin la escritura, respondió, que la abandone.
Da gusto saber que tomaste mi análisis crítico del mejor modo, estimado David Gómez. He conocido toda clase de reacciones, y uno se queda pensando si ha empleado el tono correcto. No dispongo de otro. ¿Cómo emplear el tono melifluo si detesto a los melifluos? Mampos, decimos en Barrio Nuevo. Si infancia es destino, mi educación fue paramilitar, te recuerdo. El tono que empleas tú resulta agradable, pero no se me da.
Tengo ejemplos. Una señora reclamó por qué ella no podía usar adjetivos y García Márquez sí, hasta con prodigalidad. Luego de digerir semejante desplante y echando mano de mi escasa tolerancia para atender a cretinos altaneros, le dije que desmontara sus adjetivos y los reinstalara cuando procedieran. Te los encuentras como a esa tipa. Al recomendarles ojo avisor con los adverbios, de plano se desconciertan. El adverbio y el adjetivo impide narrar. Hay quienes, en su empleo, se refocilan. A otros ni les importa, amparados en la regla no escrita según la cual estás en tu derecho de escribir como te salga del forro del alma.
Tu actitud inteligente permitirá los avances y te sentirás cada vez más satisfecho del resultado. Aunque no haya texto perfecto. Además tus lectores deberán hallarte. Cuando leo o escucho a un lector criticando a un autor me digo ese pobre diablo no ha hallado a sus escritores favoritos. Ellos también hacen esa búsqueda minuciosa. Uno lo ha hecho. Uno los ha buscado porque antes de escribir se lee, y mucho. Encontrados o hallados, uno merece plantarse porque a veces la búsqueda ha sido de toda la vida. Entonces relees.
El escritor tardío tiene cierta desventaja. Debe escribir el doble, el triple, y corregir a paso redoblado. Robarle tiempo al tiempo. Es parte de la divisa de que si has resuelto ser escritor ya no puedes vivir como los demás. Si deseas recuperar el tiempo perdido, porque si no, pues no, y nos damos de alta en el vasto ejército de la mediocridad.