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Excelente entrada de MAC (Todo a Cien)
Aclaro que este texto tiene como padre a mi buen amigo Marco Aurelio Carballo, excelente escritor y recientemente incursionado como blogero:
TURBOCRÓNICAS
Marco Aurelio Carballo
Abuso impúdico
Tiene usted razón, compa Bernardo Revueltas. También yo combato el abuso de las mayúsculas. Pero el caso que nos ocupa es de criterio editorial. A veces criterio absurdo. Los problemas surgen cuando el diario carece de libro de estilo. Entonces el criterio varía de un departamento a otro, de información general a deportes. Trabajé en un periódico en el que, tres años después, tres, aún no estaba listo el libro de estilo encargado por el director y prometido por los dos jefes de redacción, dos. Se guiaban por el libro de El País, el diario español. También es necesario aplicar el criterio. Ellos escriben “parquear” muertos de risa o permiten el ir “a” por un café… Llamar “bacon” al tocino jamás lo entendí.
De las gringadas viene el abuso de las mayúsculas en el cabeceo, en los titulares, sospecho. Cierta vez un argentino le reclamaba a una mesera de restaurante de plástico que se le llamara aquí pay a una torta. ¿Torta? ¿Torta en el DF? Tortas las de pierna.
Espero que usted sea el jefe de correctores, Bernardo, y erradique el abuso de las mayúsculas. En una revista semanal ya desaparecida publicaban la palabra Periodista con mayúscula. Me pareció honroso. Pero entonces los licenciados todos y los ingenieros en una docena de especialidades (en corte de cabello) reclamarían igual trato.
He leído Primer Mundo o Tercer Mundo, el caso que nos ocupa. La Wikipedia, confiable apenas, usa Primer mundo o Tercer mundo. Escribir Primer Mundo es cosa de colonizados y Tercer Mundo de agachones que admiten semejante clasificación denigrante. ¿Qué pensarán los del cuarto mundo? Proceden mil interpretaciones, como el de los grafólogos. Usar minúsculas en el nombre demuestra complejo de inferioridad, dicen. Mayúsculas, ego grandioso. Escribir cargado hacia la izquierda, inseguridad, etcétera.
Después está el combate a las siglas y a los eufemismos. El boletín de prensa llega trufados de unas y de otros. Pemex ya no se desata, Bien. Y ¿Pymes? ¿Y la DGP? ¿Hay policía en Conaculta?, pregunté. No, es la dirección general de publicaciones. Ahora los boletines son comunicados, como si así mejoraran, y los sordos y ciegos, seres con habilidades diferentes. Los niños pordioseros, “en situación de calle”. El riesgo es convertirse en fascista del lenguaje. Cuando hallen eufemismos para coño, joder y “juelachingá”, espero haber partido del valle. Por eso bebo.
Escrito en TODO A CIEN | Etiquetas:cien, Escritor, todo
TODO A CIEN / Pork influenza: ahora nos tocó
Óscar Vladimir Martínez
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Madrugada del martes 28 de abril de 2009, siglo XXI.
Hace unos minutos, pasada la medianoche, una aeronave de gran envergadura sobrevoló la Ciudad de México. El rugido de sus grandes cilindros lo delató. Seguramente, por la hora y la trayectoria, despegó del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. ¿A dónde iba?, tal vez su destino era alguna localidad de Europa o Estados Unidos. Sus pasajeros, quizá en su mayoría extranjeros, con seguridad pensaron al asomarse por las ventanillas: “Vaya, nos libramos de esa epidemia. Que los mexicanos se queden con su enfermedad” (Oops, we are rid of this epidemic. That mexicans were left with their disease), habrían supuesto.
Interpretación y huida errónea. Por lo menos eso aseguramos los que aquí nos quedamos. De acuerdo con los encargados de velar por la salud de los mexicanos no habría de qué preocuparse, si de qué ocuparse. La de malas llegó. Hace algunos años, las noticias sobre una infección masiva del SARS o de gripe aviar en Asia parecían lejanas y ahora, a pesar de la globalización, nos tocó de este lado del planeta.
Un motivo virulento y hasta hace una semana desconocido en tierras mexicas, dicen, afectó a México hasta en un nivel 4 e incluso 5, según la escala de la Organización Mundial de la Salud. El gobierno federal asegura que tiene los suficientes tamaños para responder a dicha contingencia, que si los 1995 infectados no morirán, que si las 152 personas fallecidas son consecuencia de complicaciones en el desarrollo de este padecimiento o de algún otro. Lo cierto es que nadie conoce que pasará durante los próximos días. Pareciera que ni siquiera el propio gobierno mexicano y muchos menos los ciudadanos.
Pero quienes circulamos y caminamos en la Ciudad de México, quienes con tapabocas se presentan a sus trabajos diariamente a pesar de la contingencia, quienes deben vender sus mercancías para asegurar el sustento del día, no notaron el cambio más allá de observar que la mayoría de los ciudadanos tenían la cara cubierta con un pedazo de fieltro sujetado por un par de ligas.
Es decir, las medidas precautorias se siguen y se respetan, pero la vida debe seguir a pesar de las restricciones sanitarias. La ciudad no debe parar. No puede hacerlo en estos tiempos de crisis.
Los más temerosos abarrotan los supermecados, el miedo hace que gasten lo que no tienen, realizando las llamadas compras de pánico. No estamos en Kosovo, Irak o Somalia. Es México, el país que siempre da la bienvenida a todo el mundo. La alerta debiera ser eso, un aviso precautorio para informar a los ciudadanos capitalinos y a sus visitantes deben guardar las mayores medidas sanitarias posibles. No más allá. Por lo menos eso es lo que sabemos y ante lo que hay que prevenirnos.
La información es poder pero también motivo de mayores ventas; el escándalo puede generar grandes ganancias. La experiencia histórica así lo comprueba.
No será la primera ni la última epidemia que aqueje a estas tierras, Siempre hemos salido avante, esta no será la excepción.
Escrito en TODO A CIEN | Etiquetas:Influenza, TODO A CIEN
TODO A CIEN / Un pequeño homenaje a un gran maestro: MAC
Aclaro, antes que todo, que el siguiente texto no es de mi autoría. Proviene de uno de mis grandes maestros en estas artes del teclazo: Marco Aurelio Carballo. Sé que no me cobrará los derechos de autor (otras intervenciones literario-periodísticas las encuentran en el Diario de un reportero neuras -http://marcoaureliocarballo.blogspot.com/).
Aquí la Turbocrónica:
El vasto ejército de la mediocridad
Hablemos del oficio. Recuerdo varios consejos. El de Flaubert a su hermana cuando él le exige el señalamiento de sus errores en lugar de elogiarlo. La sentencia de Bioy Casares, la mancuerna de Borges. Los primeros cuarenta años del escritor, dijo, eran los difíciles. A un poeta británico le pidieron consejos para un escritor joven. Si el chavo puede vivir sin la escritura, respondió, que la abandone.
Da gusto saber que tomaste mi análisis crítico del mejor modo, estimado David Gómez. He conocido toda clase de reacciones, y uno se queda pensando si ha empleado el tono correcto. No dispongo de otro. ¿Cómo emplear el tono melifluo si detesto a los melifluos? Mampos, decimos en Barrio Nuevo. Si infancia es destino, mi educación fue paramilitar, te recuerdo. El tono que empleas tú resulta agradable, pero no se me da.
Tengo ejemplos. Una señora reclamó por qué ella no podía usar adjetivos y García Márquez sí, hasta con prodigalidad. Luego de digerir semejante desplante y echando mano de mi escasa tolerancia para atender a cretinos altaneros, le dije que desmontara sus adjetivos y los reinstalara cuando procedieran. Te los encuentras como a esa tipa. Al recomendarles ojo avisor con los adverbios, de plano se desconciertan. El adverbio y el adjetivo impide narrar. Hay quienes, en su empleo, se refocilan. A otros ni les importa, amparados en la regla no escrita según la cual estás en tu derecho de escribir como te salga del forro del alma.
Tu actitud inteligente permitirá los avances y te sentirás cada vez más satisfecho del resultado. Aunque no haya texto perfecto. Además tus lectores deberán hallarte. Cuando leo o escucho a un lector criticando a un autor me digo ese pobre diablo no ha hallado a sus escritores favoritos. Ellos también hacen esa búsqueda minuciosa. Uno lo ha hecho. Uno los ha buscado porque antes de escribir se lee, y mucho. Encontrados o hallados, uno merece plantarse porque a veces la búsqueda ha sido de toda la vida. Entonces relees.
El escritor tardío tiene cierta desventaja. Debe escribir el doble, el triple, y corregir a paso redoblado. Robarle tiempo al tiempo. Es parte de la divisa de que si has resuelto ser escritor ya no puedes vivir como los demás. Si deseas recuperar el tiempo perdido, porque si no, pues no, y nos damos de alta en el vasto ejército de la mediocridad.
Escrito en TODO A CIEN
Soñar con ex presidentes II
Óscar Vladimir Martínez
Noche, media noche para ser exactos, temprano para mis nada deseables jornadas frente al teclado. Decidí dormir, dejar recuperarse al cuerpo, también tiene derecho, “pos si no sólo el cerebro trabaja”, me pudo haber dicho el organismo con razón.
Extrañamente ni la gata, ni el perro, ni las patrullas siempre vigilando, impidieron que compartiera la vida normal de los demás ciudadanos. Apenas cerré los ojos y caí noqueado. Tal vez era tanta la necesidad de dormir que ni en el sopor pude dejar de poner atención a mi irreal entorno. Y empecé a soñar.
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